Para la especialista, la IA es una herramienta clave para la conservación. “La IA no solo es valiosa, sino necesaria”, afirma, especialmente cuando se trabaja con grandes volúmenes de datos provenientes de cámaras trampa, drones o monitoreo acústico. 3/8
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“La IA no es gratuita”, advierte. Su uso depende del contexto, los recursos disponibles y los objetivos de conservación. El reto, concluye, es garantizar que estas herramientas sean transparentes, accesibles y útiles para quienes trabajan en la protección de la naturaleza. 8/8

Otro de los desafíos es la desigualdad tecnológica. Según Beery, no todos los países cuentan con la misma infraestructura computacional, acceso a internet o recursos para implementar sistemas de inteligencia artificial en proyectos ambientales. 7/8 https://es.mongabay.com/2026/06/desigualdades-acceso-inteligencia-artificial-conservacion-entrevista/

La investigadora explica que procesar manualmente cientos de miles o millones de imágenes puede convertirse en un cuello de botella para proyectos que buscan monitorear poblaciones de fauna o tomar decisiones de manejo y conservación. 4/8 https://es.mongabay.com/2026/06/desigualdades-acceso-inteligencia-artificial-conservacion-entrevista/

La académica también defiende el acceso abierto a estas herramientas. “Que no estén ocultos tras un muro de pago ni sean de propiedad privada, así son más accesibles y, creo, más sostenibles”, señala sobre los modelos de IA para conservación. 6/8 https://es.mongabay.com/2026/06/desigualdades-acceso-inteligencia-artificial-conservacion-entrevista/

Sin embargo, Beery advierte que la tecnología por sí sola no resolverá los desafíos ambientales. Considera fundamental que los países desarrollen capacidades humanas para interpretar los datos y convertir la información en acciones concretas de conservación. 5/8